Consejos y prep

Sal airosa de la conversación

Prepárate para cualquier cosa

Preparación e ir con confianza.

  • Piensa en las mejores y peores situaciones y considera como reaccionarías ante cada uno de ellos. Preparar tu cabeza con anticipación a estas situaciones te ayudará a reducir algo del shock si y cuando realmente sucedan.
  • Considera cuándo y dónde tener tu conversación. Cuando alguien esté apurado para llegar a la puerta e irse a trabajar, probablemente no estén predispuestos o ser capaces de prestarte la atención necesaria.
  • Dile a un amigo o familiar en quién confías cuando planifiques iniciar la conversación con alguien. Se honesto/a, comunícales tus preocupaciones y pregúntales si pueden contar con tu apoyo luego.Incluso es posible que desee pedirles que te llamen para ver como estas en cierto momento.
  • Piensa en algunas ideas dónde puedas estar solo o para reunirte con un amigo/a si la discusión no resulta como lo esperabas. También, piensa en algunas ideas de cuando puedas sugerir continuar la conversación si sientes que pierdes el control y necesitas un descanso.
  • Si la persona con la que estás hablando responde de manera violenta emocional o física, retírate de la situación, y asegúrate de buscar ayuda de amigos, familiares o profesionales.La violencia no está bien.

Haz tu investigación

Maneras para evitar avanzar sin apoyo.

  • Averigua en línea o pregúntale a tu proveedor de atención médica algunos datos importantes que puedas visitar cuando establezcas tus puntos. De esa manera, has investigado desde tu lado y respaldado tus sentimientos con datos.
  • Habla con personas que han estado en tu situación, y aprende cómo lo han manejado y llegado a salvo hasta la otra orilla.
  • Habla con amigos o familiares que conozcan a las personas con las que hablarás. Ellos pueden darte consejos sobre cómo pueden reaccionar o cómo puedes orientar la conversación para obtener un resultado positivo.

Técnicas de relajación

Una serie de sugerencias para mantenerte en calma.

  • Si sientes que explotarás, di algo como “necesito un segundo…”, y luego cuenta desde diez en cuenta regresiva antes de reaccionar.
  • Escribe algunas afirmaciones personales y léetelas a ti mismo/a cuando practiques y antes de iniciar tu conversación. Asegurarte a ti mismo/a que “estás informado” y “puedo hacer esto” puede brindar una gran tranquilidad antes de una conversación emotiva.
  • Haz algo que ames para que puedas encontrar ese “lugar feliz” antes de tu conversación. Sal a correr. Mira una película.Toma una taza de café con amigos. Lo que la haga sentir calmada/o, entera/o y relajada/o.

Elección de tus palabras

Evita decir algo de lo que luego puedas arrepentirte.

  • Alguien puede sentirse atacado si usas palabras como “me haces sentir…” o “odio cuando tú…”, en cambio, enfatiza cómo sus acciones te hacen sentir. Ejemplo:“Cuando me dices cosas como esas, siento que no confías en mí para tomar mis propias decisiones.”
  • Trata de evitar decir cosas que sólo avivarán el fuego. Generalmente conocemos a las personas tan bien que sabemos cómo lastimarlos o presionarlos. Antes de que te expreses palabras que luego no puedas retractar, piensa en las consecuencias. No ayudará a tu caso, así que manéjate con claridad.
  • Di la verdad. Puede sonar simple, pero en el calor de una conversación explosiva, las mentiras (las pequeñas o las grandes) tienden a brotar con fuerza. La honestidad es siempre la mejor política, especialmente cuando quieras que los demás sean honestos contigo.

Practicar

Cómo ensayar para la gran conversación.

  • Trata de ensayar lo que dirás frente a un espejo. Verte a ti mismo/a decir las palabras puede ayudarte a estar más preparado/a y natural cuando tengas la conversación verdadera.
  • Haz un guión de los puntos que deseas establecer y trata de recitarlos en diferente orden. Nunca puedes anticipar con exactitud cómo se encaminará una conversación, así que asegúrate de tener en claro las cosas que definitivamente quieras exponer.
  • Pídele a alguien que conozcas que practique contigo. Pueden aconsejarte sobre cómo la estás llevando y plantear preguntas o situaciones que de otra manera no se te hubiesen ocurrido.